Lo que más nos ha gustado y más nos ha cansado de Vietnam - 2geeks1city Google+

Como contábamos hace poco, Vietnam nos ha enamorado, pero había ciertas cosas que no nos terminaban de gustar. En buena parte por el poco tiempo que le dedicamos a planificar acabamos siendo víctimas de varias“experiencias enlatadas”.

Pero lo primero, ¿qué es una “experiencia enlatada”?

Todos las conocemos y todos hemos vivido experiencias enlatadas. La máxima expresión de una experiencia enlatada es el clásico viaje del IMSERSO. Y ya sabemos cómo funciona: te montan en un bus en un sitio concreto y a partir de ese momento vas de parada en parada por distintos puntos escogidos, con la compañía de un guía que suele llevar una banderita y te va contando los detalles del monumento de turno. El descanso para la comida se hace en un restaurante ya seleccionado, generalmente con menú cerrado. Al acabar, se recolectan propinas y se lleva a la gente al punto de recogida (o al que sea).

A veces pueden durar varios días (como suele ser el caso de los viajes del IMSERSO), y cuando eso ocurre a veces hasta se hacen ventas de productos de lo más variopinto.

Esta descripción es la de la “experiencia enlatada” pura, pero el no haber sido beneficiario de uno de esos pack no deja libre al viajero y turista medio de pecado. Tailandia es un país muy propicio para enlazar varias experiencias enlatadas y Vietnam no se libra.

¿Tiene algo de malo? Sí y no. Puede tener menos gracia, pero la facilidad que da el encadenar varias experiencias enlatadas puede resultar adictivo. Tan pronto estás en un barco camino Halong Bay como en una excursión a los túneles de la guerra de Vietnam o a unas ruinas que parecen sacadas del libro de la selva. Tus compañeros de aventura pueden ir desde jubilados alemanes, jóvenes rusas y a (sin que suene despectivo) perroflautas que pasaban por allí.

Y cuando estábamos analizando lo que más nos había gustado y lo que menos nos dimos cuenta de que, en realidad, esto era lo único que no nos convencía.

Tuvimos que forzar nuestras neuronas para dar con otro par de cosas y que el gráfico no quedara muy cojo y parcial, pero esto es todo lo que conseguimos, y como podréis daros cuenta, en realidad las 3 cosas que menos nos han gustado son parte de la misma:

Cómo nos gustan los diagramas…

Lo que nos ha cansado de Vietnam

Experiencias enlatadas

Si lo reducimos a su esencia, en realidad todo nos ha gustado menos ese aire de parque de atracciones que a veces impregna todo. Pero, insistimos, tampoco nos curramos mucho el buscar alternativas más “reales” ni el pagar más para evitar algo de masificación. Tampoco es que rateáramos en exceso y quizá eso también influyó en el resultado: las experiencias enlatadas están hechas para el turista medio, no son ni muy caras ni muy baratas, porque están diseñadas para satisfacer en cierto grado a casi todo el mundo.Y ahí está el problema: que es difícil satisfacer a todo el mundo.

Los CDs horteras

Si la cosa hubiera acabado con la banda sonora de Titanic en Halong Bay esto no tendría su propio apartado. Pero el comercial de música de ascensor de los 90 debió hacerse de oro en Vietnam y agotar las existencias de música de esa que no encuentras en Spotify, o que al menos, no te molestas en buscar. A los más frikis, os habría recordado a algunas de las canciones que salían en Leisure Suite Larry 6. Sí, en aquel entrañable resort. Ay, Larry, si te hubieras pasado por Vietnam…

Demasiados “guiris”

Y nosotros, claro, éramos dos más. Y es que es un poco injusto quejarse de los guiris cuando eres otro de ellos, pero… No somos los únicos a los que ver más extranjeros que locales le parece que resta emoción. Vale, llamadnos elitistas, pero…

Lo que nos ha gustado de Vietnam pero nos ha terminado cansando

Ruido y caos

Aunque emocionante y divertido, eso de verse rodeado de bocinazos, motos y algunos (pocos) coches termina cansando. En una calle (el día que íbamos a ver Star Wars, por cierto) tuvimos que coger un taxi porque no había forma humana de cruzar entre el río de motos.

Lo fácil que es todo

Venga, nos quejábamos de China y lo difícil que era todo a veces y al principio la impresionante facilidad de moverse por el país nos enamoró. Pero… Llegó un momento que hacer todo en 5 minutos nos hacía sentirnos menos vivos. ¿Dónde quedaban esas colas de una hora y esas vueltas para conseguir un tren? ¿Dónde el perderse y que nadie te supiera indicar o pasaran de ti? Venga, aunque sea por quejarnos un poco, esto va aquí.

Lo que nos ha enamorado de Vietnam

Pues en general, todo. Pero nos quedamos sobre todo con tres cosas:

La gente

Habíamos oído muchos comentarios sobre lo bordes que son los vietnamitas, su tendencia al engaño y al timo. Llegamos un poco con la mosca en la oreja y en menos de una hora ya teníamos una buena impresión. Un mes después, seguíamos esperando a que nos timaran o nos insultaran, pero nunca pasó.

Todo eran sonrisas, amabilidad, devoluciones de billetes cuando nos equivocábamos y dábamos 100.000 dong en lugar de 10.000 (25.000 dong son más o menos 1 euro, para que os hagáis a la idea), indicaciones con paciencia para llegar a los sitios… No dábamos crédito. ¿Estábamos en el mismo Vietnam que nos habían dicho?

No sabemos lo que pasó. Si hubiéramos estado una semana habríamos pensado que habíamos tenido suerte… Pero estuvimos un mes, y es difícil que en tantas interacciones tengas suerte todo el rato. Y ojo, que las personas que nos lo dijeron son de confianza… No entendemos el misterio, así que rompemos una lanza a favor de los vietnamitas que tan bien nos trataron y como explicación aportamos que mi barba parecía un objeto de fetiche que a mucha gente le gustaba tocar.

También nos dijeron unos emprendedores expatriados (los amigos deBaolau.vn, echad un ojo a su buscador de viajes si vais por Vietnam y Camboya) que “Vietnam es como un espejo. Así como trates te tratan. Si vas con aires de superioridad o de mala leche te intentarán timar y te tratarán mal”.

Así a los que vayáis a viajar al país… Empezad con una sonrisa. O dejaos barba.

La comida

Como nos gusta decir, somos un poco “gordipackers” más que backpackers y si las cosas siguen su curso es posible que seamos los primeros mochileros (somos más flashpackers que otra cosa, pero bueno, ya me entendéis) quevuelvan con kilos de más. La comida es para mí algo muy importante en un viaje. Una mala gastronomía hace que no disfrute del sitio, y Vietnam en esto es de los mejores sitios que hemos visitado. Ya sea comida callejera, restaurantes familiares sencillitos y algo cutres o sitios más apañados, todo está bueno. Por eso me dolió tanto el arranque en Sa Pa, por esa perversión de una gastronomía tan brutal como la vietnamita.

Hay tres o cuatro sitios que se quedarán en nuestro paladar, uno fue el del“sordomudo de Hue”, que suena como muy forzadamente pintoresco, pero que fue un sitio que encontramos de casualidad (resulta que está en la Lonely Planet y todas las guías habidas y por haber, pero lo vimos de pura suerte al doblar una esquina) y nos maravilló con su comida.

¡Quiero volver a ese sitio!

Otro fue el del Bun Cha que comimos gracias a un comentario de Paty Critter que llegó justo antes de que dejáramos Hanoi (Paty, si lees esto, podías haber apurado algo menos… Pero muchas gracias de todas formas):

También fue mítico el desayunar Cao Lau o noodles en nuestra “villa” de Hoi An: generalmente no toco los desayunos y ambos tendemos a mantener un perfil muy “galletas + leche”, pero… Gran elección la de esos días.

En general se comía bien en todas partes. Lo peor que se puede hacer (y que hicimos unas cuantas veces, por desgracia) es caer en la trampa de comer comida occidental en Vietnam.

Los paisajes

¿Qué decir aquí? Pondría un montón de fotos además de las que pusimos en el otro post, pero ni con la réflex fuimos capaces de captar la esencia de Halong Bay, Sa Pa, las ruinas de My Son (que no es “mi hijo”) o los horrores de los túneles de Cuchi.

Pero son cosas que es mejor visitar y vivir en persona.

Aunque si lo hacéis, no alimentéis a la bestia: dejad de comer pizza y pasta cuando hay comida decente. Bueno, o haced lo que os dé la gana, pero luego nada de quejas.

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