Lo mejor y lo peor de Camboya - 2geeks1city Google+

Este post está escrito a medias por Tamara Lucas e Iván Fanego. Iván se ha ocupado de los 3 puntos de “lo que más nos ha gustado”, Tamara Lucas de “lo que más nos ha cansado” y la intersección corre a cuenta de los dos.

Hace tiempo que dejamos Camboya y toca hacer la reflexión de rigor de lo que más y menos nos ha gustado, aquí va el avance:

Esto es lo que en el colegio te enseñaban como “Diagrama de Venn”, ¿no?

Lo que más nos ha gustado de Camboya

Sigue habiendo sitios “vírgenes” y poco masificados

No sólo llegábamos de Vietnam, además habíamos seguido una de las rutas “típicas”, por lo que habíamos pasado por sitios llenos de turistas y familias rusas. Llegábamos a Camboya con la amenaza del año nuevo chino sobre nuestras cabezas y pensando que podíamos acabar aplastados bajo alguna excursión deseosa de hacer fotos. Pero… Aunque hay muchos sitios que ya han sido invadidos por los turistas neopaletos o provincianos globales (un ejemplo claro podría ser Sihanoukville, que suponemos un destino maravilloso para jóvenes hormonad@s de 20 años, pero que no es nuestro rollo) también es fácil encontrar playas completamente desiertas (o casi) y pequeñas aldeas que pocos turistas han visitado.

Esto, que en el fondo también tiene su lado malo, porque implica por desgracia más pobreza, nos permitió olvidarnos de las masas turísticas que habían convertido sitios como Sa Pa en capitales de la Pasta-Pizza-Hamburguesa.

Lonely Beach en Koh Rong

Durante las 4 noches que pasamos ahí el tiempo se detuvo. Una playa de unos 400 metros, unos pocos bungalows sin electricidad (aunque unos paneles eléctricos nos permitían tener una bombilla por la noche) ni agua corriente nos hicieron inmensamente felices.

¿Volveremos algún día a Koh Rong?

Mucha gente dice eso de: playas paradisíacas hay en todas partes. Y es cierto, pero rara vez puedes acceder a una playa “privada” por un precio asequible.

Sin contar con el hecho de que… Cuando viajas mucho tiempo una paradasin nada que hacer, y repitiendo una rutina tipo leer, ir a la playa, comer, dormir, ir a la playa por la noche, ver The Expanse (gran serie si te gusta la ciencia ficción), dormir, desayunar, ir a la playa, leer… Es algo que se agradece. Nos quejábamos hace poco de que el tiempo se pasaba rápido, pero estos días conseguimos parar el reloj.

Por si alguien quiere pasar unos días en el norte de Koh Rong aquí le dejamos el enlace.

Angkor, por supuesto

Como el post que escribimos sobre Angkor no es propiamente un post sobre Angkor, merece la pena dedicarle unas líneas. No somos “viajeros culturetas”, ni le dedicamos un porcentaje elevado de tiempo del viaje a templos y museos. Pero Angkor está a otro nivel: 200 km2 de ruinas, templos, selva… Cierto que hay mucha gente, y “eso le resta encanto”, pero venga ya, más gente se agolpa paraa ver Notre Dame o la Torre Eiffel, y nadie se queja. Eso sí que es “turístico”, y no los templos de Angkor.

Aaaangkor

Para los que vayáis, os recomendamos a nuestro conductor de Tuk Tuk y que cojáis el pase de 3 días. Estos templos merecen ser vistos al menos una vez en la vida.

Lo que más nos ha cansado de Camboya

Que te traten como una billetera andante

Ni en China, ni en Hong Kong, ni en Taiwan e, incluso, ni en Vietnam, nos hemos sentido como un par de símbolos de dólar con patas. Pero bueno, en Camboya, y sobre todo en Phnom Pen, ha sido una sensación que se ha repetido más de una vez. Ya no solo porque tuviésemos que negociar todos los precios un largo rato y nos intentasen vender todo tipo de souvenirs 24/7, aunque les reiterásemos que no teníamos espacio en la mochila para llevar “cosis”. También por un tema de seguridad. Ir pendientes todo el rato de la mochila, de sujetarla en los tuk tuks por miedo a un tirón… Incluso nos llegaron a recomendar en Phnom Penh que era mejor no ir andando mucho por la calle.

La suciedad en Phnom Penh

Que sí, que no es nuestra ciudad preferida. Y es que tiene pocas cosas a su favor. Una de las cosas que más nos ha impresionado para mal ha sido la suciedad de la capital del país. Es cierto que ibas a comer a algún sitio nivel medio y estaba limpio, pero comer en la calle rollo “street food backpackero”… Complicado. No eras capaz de identificar si el charco al lado de la mesa donde comías era fruto del aceite de cocinar del puesto, de aceite de alguna de las motos que andaba por allí, agua sucia o una concentración de líquidos irreconocibles.

Y como era de esperar… los olores

Lo sentimos, quizás Tamara Lucas tiene una pituitaria muy sensible, pero el tema de los olores en Camboya, le ha marcado. Hay que decir que ha sido más bien Phnom Penh, en el resto de ciudades no era tan evidente el hedor de algunas calles. Tanto ha sido el impacto en la señorita de esta pareja de geeks que ha dedicado un post a intentar definir esos olores que tan poco la han gustado.

Lo que más nos ha gustado y más nos ha cansado de Camboya

La comida

La comida no es mala, pero tampoco espectacular (sobre todo si la comparas con la vietnamita, claro). El famoso Amok está por todas partes y es un plato competente y el lok lak no está mal, pero no está al nivel culinario de países de la zona y encima es algo más caro. Había sitios baratos para comer en la calle, pero la higiene era regulera y acabábamos en restaurantes “para turistas”, con lo que eso conlleva. Nos resultaba difícil bajar de los 5 ó 6 dólares por plato, más de lo que pagábamos en Vietnam o de lo que estamos pagando en Tailandia, con calidades inferiores. Y el hecho de que la tarántula sea una comida típica no ayuda.

El desajuste “calidad / precio”

Esto es un poco difícil de explicar y puede que sea ligeramente controvertido. Cuando viajas a países con niveles de desarrollo bajos das por hecho que se pierdan muchos detalles y confort, es parte de la gracia y no pasa nada. Es normal y el que espere encontrarse las cosas como en Europa es que es tonto. Pero para el nivel de precios de algunos sitios nos parecía que había cierto descuadre entre lo que te querían cobrar y lo que había: como si alguien hubiera pensado en poner precios “tipo Tailandia / Vietnam” (o más altos) sin contar con niveles de calidad comparables.

Hoteles con escaleras desiguales, con las paredes a medias y olores a humedad a precios de sitio apañado en Tailandia, o restaurantes muy normalitos cobrando más caro que nuestros sitios favoritos de Vietnam eran la norma.

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