El arte de crowdfunding para Wearables en Shenzhen Google+

Volvíamos a China tras casi un mes fuera, entre Taiwan, Hong Kong y Macao para visitar Shenzhen, la capital de las startups hardware de la que tanto habíamos oído hablar.

En Pekín nos habían dicho que en Shenzhen nacían (y morían) muchos proyectos vía crowdfunding, en Shanghai nos hablaban de Shenzhen como la capital del hardware y la electrónica y ya en Hong Kong pudimos ver claramente la simbiosis que existe en algunos aspectos con la ciudad china a la que se puede llegar en metro.

¿Qué nos esperaba en Shenzhen?

Una ciudad con 6.000 años de historia que en 1979 pasó a ser una zona económica especial en China: con lo que dejó de ser un pequeño pueblo de pescadores para convertirse en una metrópolis de casi 11 millones de habitantes que es una de las mejores ciudades para startups del país.

Por supuesto teníamos ganas de hablar con emprendedores de hardware que hubieran hecho alguna campaña de crowdfunding y gracias a Michael Michelini pudimos conocer a Laurent Le Pen, de Omate. Aquí tenéis el vídeo:

Por qué los smartwatches todavía no están siendo el éxito esperado

Debo decir que soy un usuario algo escéptico con estos dispositivos (a nivel usuario, me llaman más las band y sucedáneos que los relojes).

Así que una de las preguntas tenía que ser ¿por qué no están teniendo tanto éxito como el esperado los relojes inteligentes? Pensaba sobre todo en el Apple Watch, el dispositivo que, al menos teóricamente, iba a revolucionar el sector. Y aunque las cifras de venta no han sido malas, sigue sin ser precisamente la estrella del portfolio de Apple.

Le Pen piensa que todavía estamos al principio de la era smartwatch: hay mucho que aprender y evangelizar. Algunos usos de los relojes nos permiten ahorrar batería del móvil, conocer mejor nuestro cuerpo o nos sacan de apuros si nos perdemos en bicicleta y hemos salido sin el móvil. Pero queda mucho por hacer. Y en 2016 veremos avances.

Otra cosa que tiene clara es que no habrá un dispositivo que los gobierne a todos: no quieres tener el mismo reloj que tu tío o tu abuela, el nivel de diseño y personalización que se demanda es superior.

Los relojes van a ser tecnología, pero seguirán siendo lo que siempre han sido: moda y estilo, una “fashion estatement” como dice Laurent.

El crowdfunding y las lecciones aprendidas

Omate es un smartwatch que sigue un camino algo diferente al normal de estos dispositivos: en lugar de ser un dispositivo de apoyo, es también un dispositivo standalone en el que se ha tenido mucho cuidado con el diseño.

omate smartwatch

El crowdfunding ha sido una parte importante en la historia de Omate: con su primera campaña en Kickstarter superaron el millón de dólares.

Poco después, Indiegogo (la otra gran plataforma a nivel global de crowdfunding) se acercó a ellos para proponerles una nueva campaña, pensaron que ya no era necesario. Pero uno de los proyectos en los que estaban trabajando se pasó de presupuesto y vieron clara la oportunidad: una campaña de dos días en busca de una pequeña cantidad (30.000 dólares).

La idea de una campaña de dos días sonaba un tanto loca: apenas da tiempo a dar a conocer la campaña y ya se está acabando. Como suele pasar, les tildaron de locos y esas cosas… Pero: en 15 minutos habían alcanzado su meta y acabaron por recaudar 237.000 $, casi 8 veces más de lo que pedían.

Los experimentos a veces dan buenos frutos.

Pero la principal lección que nos transmitió Laurent no fue lo que mola el generar más de 1 millón de euros antes de tener el producto. Al aproximarse al crowdfunding hay que entender que la campaña no acaba cuando alcanzas tu meta: acaba cuando entregas el producto a todos y cada uno de los bakers.

Y, por supuesto, conseguir financiación no es la única ventaja del crowdfunding: el feedback conseguido, aunque limitado (las cifras económicas suenan “grandes”, pero el número de unidades no es tan grande como para hacer extrapolaciones… En la campaña de Indiegogo hablamos de unas 1.000 unidades vendidas) no deja de ser increíblemente valioso: hablamos de conocer a los early adopters, a los que están dispuestos a pagar por un producto que no existe.

El futuro de los wearables (y del smartwatch)

Laurent piensa que el futuro de los wearables sigue estando en la muñeca, aunque también siguen de cerca los anillos y joyería (y con anillos están ya trabajando).

Pero para él el adelanto clave será el añadir nuevas funcionalidades al reloj: y los pagos son el próximo paso. Y el que podría dar el elpaldarazo a una categoría de productos que todavía tiene mucho recorrido.

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