Google+

Llegamos a Malasia como quien no quiere la cosa, sin saber muy bien qué hacer ni por dónde empezar, con la resaca del (estupendo) mes pasado en Myanmar, un país que nos encantó, aunque también tenga sus pegas, como todos.

Aterrizamos en Kuala Lumpur el 16 de mayo sobre la 1 de la tarde, lo que ya es para nosotros algo como la hora de comer (a estas alturas nuestra hora de comer va desde las 12:00 hasta las 18:00) y cogimos un taxi para que nos llevara al hotel (The Reeds, buena relación calidad-precio).

Sí, en taxi que fuimos. Los flashpackers que llevamos dentro se despertaron en cuanto aterrizamos y vieron modernez y lujo, dieron una patada en la cabeza a los pequeños mochileros que habían viajado por Myanmar y tomaron el control de nuestros actos. ¡Se acabó el control de gastos! Una vez más.

Nota: Si no sabes que es un flashpacker puede que no entiendas el párrafo anterior. En este enlace de Mochileros TV lo explican muy bien, pero si no tenéis ganas de leer os lo aclaramos: es un mochilero que gasta más, lleva más aparatos tecnológicos y se da más caprichos. Claramente encajamos en esa categoría.

Como ya adelantamos en el álbum de fotos que compartimos en Facebook y en la última newsletter (si no te has suscrito todavía, va siendo hora), Malasia no es un país que nos haya emocionado especialmente. Por un lado es cierto que hemos disfrutado de algunas de las mejores playas, el alojamiento más bizarro, cómodos paseos por la selva y vistas espectaculares. Por otro, nos parece (y este es el mayor problema) que le falta un sabor propio: nos dio la sensación de poca identidad. La mezcla de gente es brutal y llama la atención ver indios, chinos, musulmanes y no entender muy bien qué es malayo y qué no. Preguntar a nuestros entrevistados nos liaba aún más y tampoco fuimos capaces de entender del todo cómo funcionan las mezclas, los idiomas (malayo, inglés, chino,…) ni la comida.

Quedamos con un viejo amigo del ICEX que lleva viviendo unos 9 años en el país y básicamente nos vino a decir que no había una fuerte identidad cultural. Lo que hemos leído (no mucho, para que nos vamos a engañar) tampoco nos ha aclarado demasiado y tenemos la sensación de que muchos de los que escriben tampoco han entendido demasiado.

Antes de seguir: no hemos estado mal. Ha sido más un “ni fu ni fa” con el que también han coincidido algunas personas con las que lo hemos comentado. Y, en cualquier caso, hemos tenido grandes experiencias en sitios maravillosos. Pero comparado con el resto de países nos ha gustado menos.

Pero en fin, vamos con nuestros clásicos puntos.

Lo que más nos ha cansado de Malasia

Falta de “personalidad”

El punto crítico de todo. Es difícil juzgar esto en menos de un mes, pero como nuestra opinión coincidía con una persona que llevaba casi 10 años en el país, nos vinimos arriba y lo identificamos como lo que menos nos había gustado. La mezcla llama la atención (indios, chinos, malayos y otros grupos minoritarios) pero al final nos parecía que no había una identidad clara y no sentíamos “consistencia en la experiencia”, cada sitio nos parecía que iba a su bola. Es difícil de explicar sin meterse en jardines metafísicos, pero si lo tuviéramos que resumir en una frase, diríamos que la cultura nos parecía forzada y algo artificial.

No es tan fácil moverse

Esta es en el fondo un poco injusta, porque no habíamos preparado nada y estábamos más cansados y menos atentos. Pero es cierto que nos perdimos dos veces en el metro en KL (algo que todavía no nos había pasado) y conseguir billetes de bus no fue tan fácil como estábamos acostumbrados. Nada difícil, cierto, pero nos costó más cuadrar horarios y esas cosas. Sumamos a eso que más de una vez los taxistas pasaban de nosotros o nos trataban con malos modos (menos los taxistas chinos, esos eran siempre majos).

La comida (malaya)

Hemos visto a mucha gente entusiasmada con la comida malaya. Desde nuestra querida Paty a AlgoQueRecordar. Tenemos que decir que le dimos unas cuantas oportunidades y no nos terminó de encajar, pero haciendo algunas aclaraciones:

  • La comida india o china está muy buena, pero nos centramos en criticar a la “cocina malaya”. Creemos que mucha gente que dice que en Malasia se come bien lo hace porque come indio o chino. No les falta razón, porque los indios y chinos son casi un tercio de la población (indios el 7% y chinos el 23%), pero en nuestra crítica a la comida nos ceñimos a la comida malaya.
  • Es fácil comer bien por no mucho dinero. Siempre hay opciones, occidentales, chinas o indias, fusión y un poco de todo a precios decentes. Vamos, que no pasamos hambre.

Fuimos a varios “nasi kandar” (uno de los platos / cocinas típicas malayas) y no terminamos de cogerle el punto. Básicamente es arroz con lo que quieras, pero todo está muy especiado y es un poco basto (aunque muy barato). El pollo negro está muy bueno, eso sí.

Una foto de nuestro primer Nasi Kandar:

Nuestra cena en un Nasi Kandar

Nuestra cena en un Nasi Kandar

El nasi goreng y el nasi lemak están correctos (tampoco deliciosos), el laksa se deja comer, el roti canay mola… Pero nada nos mataba.

Laksa o algo parecido

Laksa o algo parecido

La cocina malaya no está mal, pero palidece al compararla con la de Myanmar, Tailandia, Vietnam o China.

Así que decidimos arrojarnos a los brazos de la comida occidental… Y eso lo aclaramos en breve.

Lo que nos ha gustado pero nos ha terminado cansando

La gente

Siempre es incómodo meterse con “la gente” de un sitio, sobre todo porque al final conoces gente maravillosa a poco que te esfuerces. Pero en Malasia sufrimos mucho en la estación de autobuses para conseguir un taxi, con 10 (o más) tipos que nos ignoraron o miraron mal (al final encontramos a un conductor chino muy muy majo). Cuando pedíamos indicaciones o ayuda, aunque había gente maja, también los había que pasaban de nosotros, Tam Tami sufría “acoso con la mirada”, conseguir entrevistados para 2geeks1city fue tan difícil como en China (o más)…

Todo esto lo decimos con prudencia, porque también había gente muy maja (hasta un chico intentó ligar conmigo comprando entradas en el cine), pero en general, no nos sentimos tan bien como en otros países.

Nota: Y sí, si te lo estabas preguntando, lo de los callos malayos está bastante justificado, tanto para ellos como para ellas. Esto supongo que también nos influyó.

Kuala Lumpur

La dificultad de conseguir emprendedores que quisieran salir en nuestros vídeos hizo que tuviéramos que pasar demasiados días en KL. Es una ciudad que mucha gente aborrece y que a nosotros no nos parece tan mal. Le falta personalidad y esas cosas, pero es moderna y no nos dio esa sensación tan caótica que muchos dicen.

Eso sí, pasamos demasiado tiempo y nos acabó cansando. No tiene demasiadas cosas que ver, pero sospechamos que si estás bien pagado no debe ser tan mal sitio para vivir.

Lo que más nos ha gustado de Malasia

Las infraestructuras

Viniendo de Myanmar casi besamos esas carreteras bien asfaltadas. El transporte `público en KL es muy bueno y se nota que el país, al menos en las ciudades principales, ha invertido en infraestructuras. Ya sabemos que no es nada destacable, pero nuestros culos lo agradecieron en los autobuses de 10 horas.

Guirufadas (comida occidental y cines)

En vista de que lo local no nos emocionaba y que llevábamos tiempo sin comer occidental en condiciones decidimos arrojarnos sin tapujos a los brazos de las guirufadas. Comimos muy buenas hamburguesas, pizzas y hasta una (casi aceptable) tortilla española, paseamos mucho por enormes y futuristas centros comerciales y fuimos al cine a por nuestra ración de cine de superhéroes de Marvel (Civil War y X-Men), donde disfrutamos de una experiencia de semi-lujo en asientos vibratorios.

Destacamos el Book Sandwich de Georgetown por fin volvimos a comer un buen tartar de salmón, cordero, ternera digna…

Taman Negara, Kapas, Perhentian, Georgetown…

Pulau Kapas

Pulau Kapas

Paradójicamente algunas de las mejores experiencias del viaje han ocurrido en Malasia. La famosa Pulau Kapas nos enamoró, disfruté mucho de mi curso de buceo en las Perhentian (y Tamara hasta hizo snorkel), nuestro paseo por la selva de Taman Negara nos encantó, los días en la casa artística de Georgetown nos parecieron “mágicos”… Pero ni con esas conseguimos quitarnos la sensación de que “Malasia no nos molaba mucho”.

En breve escribiremos otro post dedicado al “isleo” por las Perhentian y Kapas, pero quedaos con la idea de que son sitios para visitar y pasar un tiempo tranquilos.

Si quieres ver nuestras mejores fotos sobre Malasia entra aquí

+ Posts