Este es el típico post de “lo dejo todo, me voy de viaje” Google+

He leído unas cuantas cartas, artículos post o como queráis llamarlo de “me voy, cambio de vida, soy guay, y aquí está el por qué dejo todo y me voy de viaje”. En el fondo más fondo de mí mismo sabía que algún día escribiría algo parecido y… Ese día, ha llegado.

Los dos párrafos siguientes introducen la historia, si me conoces, puedes saltártelos tranquilamente.

Hace aproximadamente un año decidí dejar el trabajo, la casa y “todo” para hacer las maletas y recorrer Asia con mi pareja durante unos cuantos meses. Ya que estábamos, decidimos hacer un proyecto que nos sirviera como “columna vertebral” y nos aportara algo en el plano profesional: www.2geeks1city.com

En este post cuento “mi libro”: cómo surge la idea, cómo se toma la decisión y cómo se vive el proceso de “desmantelar todo” para ir a recorrer el mundo. Para muchos será un rollo, para otros que estén pensando hacer lo mismo, puede que sea una inspiración. Para los que me conocen puede ser entretenido y para los que no, un tostón.

Así que aquí pongo una serie de preguntas que o bien me han hecho de forma explícita o implícita o bien me he hecho a mí mismo .

A partir de aquí, que sigan sólo los valientes.

¿Cómo se toma la decisión de dejar todo y marcharse de viaje?

En mi / nuestro caso al menos fue una decisión relativamente reposada. No es algo, creo, que decidas de un día para otro. Aunque existen casos así, no lo dudo, supongo que ya tenían el germen de la idea.

Tamara y yo estuvimos tiempo hablando de ello. El tema había sido algunas veces objeto de conversación, un buen amigo había dado una vuelta al mundo (estoy en contra de ese concepto y lo considero anacrónico, luego explico por qué) hacía años y parecía una idea curiosa. Por temas profesionales conocí a Lucía y Rubén, de algoquerecordar.com, que eran (son) una pareja que estaba viajando por el mundo mientras lo contaban (cuentan) en su blog (muy muy recomendable) y trabajaban (trabajan) en diversas cosas.

El típico comentario inocente en un mail que les hice un día (algo tipo “qué envidia me dais”) recibió una respuesta sencilla: “pues hazlo” (o algo así recuerdo al menos).

No tardamos nada en descartar la idea: teníamos trabajo, vivíamos bien, nos gustaba disfrutar de nuestras buenas cenas y cañas y el clásico viaje veraniego de 3 semanas. Pero… Supongo que la idea se quedó ahí.

Y poco a poco cada vez hablábamos más de ello. Y mis preguntas se volvían más concretas. Y pensaba en qué haría y cómo. Y al final llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que… Nos apetecía mucho.

Con estas cosas siempre parece que es un momento muy complicado. Si tienes trabajo y te va bien… ¿Cómo lo vas a dejar? Si no tienes trabajo¿Cómo te vas a ir sin trabajo? Pero tras analizarlo fríamente vimos que era difícil tener una situación mejor:

  • Sin hijos.
  • Con algo de ahorros.
  • Sin casa en propiedad ni deudas de ningún tipo.
  • Y con una edad que nos permite estas cosas (sobre todo en el caso de Tamara)

Y nos dimos cuenta de que si sobre-analizas y esperas el momento adecuado… Es imposible que llegue.

A no ser que seas rico, siempre habrá cosas a las que tengas que renunciar.

Lo que nos lleva al punto siguiente…

¿Estás forrado?

En realidad muy poca gente me ha preguntado algo parecido. Pero he leído unas cuantas historias de “bloggers de viaje” y parece que se lo preguntan a todo el mundo.

Respuesta: no, no lo estoy. Hemos ahorrado un tiempo, llevamos casi un año de planificación y ahorro, y la idea es ajustarnos a unos 600 € al mes, sin costar los gastos “de arranque” (el vuelo de salida, el seguro médico y compras varias).

No es una cifra descabellada ni muy ajustada (mucha gente se gasta bastante menos), e iremos ajustando en función de cómo nos veamos.

A los que les parezca una locura de dinero, que piensen dos veces en algunos gastos que asumimos como normales:

  • La diferencia de precio entre un Audi A4 nuevo y uno usado es de unos 15 — 20.000 euros. (De todas formas, no tenemos coche. Yo no sé ni conducir y he mirado unos cuantos anuncios de coches antes de elegir ese ejemplo)
  • Los intereses que pagarías con una hipoteca de unos 200.000€ a 30 años serían de más de 50.000 € (tampoco tenemos casa en propiedad)
  • Una boda (¡un día!) puede costar… Ni idea. Pero mucho, mucho más de 6.000 euros 😉
  • Un viaje “a todo trapo” se te puede ir perfectamente a 3.000 € (la luna de miel o un verano que te vienes arriba)
  • Un hijo te puede suponer… Mucho. Vale, medir un hijo como si de un proyecto financiero se tratara no queda muy allá (aunque no sería la primera vez que se hiciera)

No es que esté en contra de las bodas, los hijos, las hipotecas o los coches: simplemente digo que hacer un viaje de un año en plan “mochilero” no es ninguna locura inalcanzable.

Por supuesto, para algunas personas será más fácil, para otras, más difícil. Pero los famosos años sabáticos están al alcance de mucha gente, sin ser ricos.

Tampoco quiero decir que todo el mundo pueda, porque hay gente que está, por desgracia, en muy mala situación (no me gustaría frivolizar en plan“todo el mundo puede hacerlo, el que no es porque no quiere”).

¿Qué te ha dicho tu madre?

Tras una firme oposición inicial, que ha durado meses, ahora está feliz y contenta, cosa que me facilita la vida. Todo el mundo considera que sus madres son especiales, pero la mía más 😉

Es difícil que la generación de los padres de los nacidos en los 80 entiendan cosas de este tipo: es otra cultura y otro estilo de vida. Pero bueno, los conflictos generacionales son así y siempre existirán.

¿Por qué estás en contra de dar la vuelta al mundo?

Porque eso es algo que hacía Willy Fog. La vuelta al mundo como tal la das en unas cuantas horas en avión, no hace falta estar el año viajando.

Normalmente los viajes de vuelta al mundo son 4–6 países en Asia y 4–5 en por América, a veces con una parada por Australia o por África. Pero vamos, que eso lo veo como viajes encadenados. Manías mías, que muchísima gente usa el término y son felices.

¿Qué hacías antes?

Los últimos (casi) 6 años los he pasado trabajando en Territorio creativo, una agencia-consultora de Transformación Digital y Social Business. Cuando entré éramos apenas 8 personas en una pequeña oficina de Madrid, ahora rondamos las 100 personas en 4 oficinas (Madrid, Barcelona, Bogotá y México). Han sido unos años maravillosos, entré con 27 años, trabajé mucho en un ambiente emocionante, conocí a una persona especial… Y cuando me quise dar cuenta habían pasado casi 6 años.

El rápido paso del tiempo fue uno de los factores clave de la decisión: sentía que el tiempo se me pasaba muy rápido y tocaba hacer un break.

¿Por qué #2geeks1city?

Porque a los dos nos gusta nuestro mundillo digital (no sé ya cómo llamar a lo que hacemos) y nos apetecía hacer un proyecto que nos mantuviera entretenidos, motivados y nos permitiera aprender cosas nuevas.

Al principio pensamos en hacer un blog de viajes, pero… Hay muchos y muy buenos. No veíamos claro entrar ahí, porque lo íbamos a hacer mucho peor.

En la web hay unas FAQ que lo detallan más.

Y aquí el amigo Gonzalo Osés nos pone el listón alto incluso antes de empezar… Nosotros dormíamos mientras él escribía 😉

¿Qué es lo más complicado de tomarse un año sabático?

Lo más peñazo ha sido dejar la casa vacía y salir de ella. Si vives de alquiler no tiene sentido que pagues la casa todo un año, así que toca desmantelar todo casi casi mientras sigues viviendo ahí.

Eso e ir cerrando temas del trabajo a la vez, mientras vas avanzando preparativos del viaje y despidiéndote de la gente se hace duro. Es como una despedida eterna.

La última semana que estuve en Madrid (nos tomamos un mes de desconexión en casa de nuestros padres antes de irnos, más detalles en la próxima pregunta) fue una locura de mudanza, proyectos y despedidas.

¿No te fuiste de viaje inmediatamente tras tu último día de trabajo?

No. Desde que dejamos el trabajo y la casa hasta el vuelo de salida pasó un mes.

Dejamos la casa el 30 de agosto y el último día de trabajo fue sobre el 4 de septiembre. Desde ese día hasta el día 4 de octubre estuvimos cada uno en casa de sus padres (yo en Ávila, ella en Alcorcón). En esa semana de diferencia entre una cosa y otra tuvimos la suerte de contar con la casa de una buena amiga.

Hay dos motivos por los que decidimos darnos un tiempo antes de salir:

  • Queríamos irnos con la mente tranquila y despejada.
  • Financieramente facilita la vida (ese último mes no gastas tanto como si llevaras tu vida habitual)

¿Estabas nervioso antes de salir?

Un poco sí. Tras meses de hablar de ello, cuando quedaban dos días para salir, te vas dando cuenta de lo que implica.

El último mes estuvo lleno de tareas (aprender a usar un poco la cámara y montar vídeo, terminar de comprar cosas, preparar la web,…) y dejó poco tiempo para pensar.

Los últimos días tuve la sensación constante de que se me olvidaba algo. Y sí, algo queda por hacer siempre. Pero creo que habría tenido la misma sensación aunque me quedara otras dos semanas en casa…

Lo mejor es saltar a la piscina. Así que ni nervios ni leches. Nos vamos y termino de escribir esto desde Ulán Bator.

¿Por dónde empezáis?

La primera parada es Mongolia.

Aquí está nuestra foto (mal hecha y todo, que así queda más realista) recién llegados al aeropuerto:

2geeks1city en el aeropuerto de ulan bator

Tras unas 30 horas de viaje… En Ulán Bator

¿No te parece un post muy largo para lo poco que cuentas?

Pues sí. Pero bueno, se puede leer rápido.

¿Te parece tan cool eso de viajar por Asia un año?

No sé. Creo que disfrutaré. También creo que a estas cosas les damos tanta importancia porque poca gente las hace, al menos en España (cada vez más, eso sí). Pero leñe, que no es para tanto. Son unas vacaciones largas.

¿Qué esperas de ti dentro de un año?

Ni idea. Pero mientras escribo esto me imagino a mí mismo leyendo el post a la vuelta y pensando: “ahora soy más sabio, Fanego del pasado”.

Imagen de cabecera: autarken.

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